Pacientes con males secundarios, las víctimas de covid-19


Aunque es pronto para sacar conclusiones sobre la evolución de la pandemia del nuevo coronavirus en el país, sobre todo frente a los fallecimientos que ha dejado desde el 6 de marzo, cuando se detectó el primer caso en el territorio nacional, los 17 decesos registrados pueden ser un germen de tendencias útil a la hora de tomar decisiones, más ahora que se entró en fase de mitigación.


Con un universo de 1.065 positivos, estos 17 muertos representan 1,5 por ciento de casos, que, al compararlo con indicadores similares en otros países, se muestra favorablemente bajo. Respecto a las edades de las víctimas, se puede decir que la covid-19 no respeta ningún grupo etario, aunque la mayoría de las muertes se concentran por encima de los 50 años, con 13, siendo el grupo entre los 50 y los 59 el más afectado, con 5 decesos. De resto se diluyen en edades superiores, a tal punto quehay dos casos por encima de los 80 años. Y en la distribución por sexo, los hombres han sido más afectados en una relación de 10 a 7 con relación a las mujeres. Comorbilidades Si bien el determinante final de las muertes es la neumonía por coronavirus, vale resaltar –con dos excepciones– que las personas fallecidas presentaban comorbilidades, la mayoría de carácter crónico, que se sumaron como factores para promover estos desenlaces. Para la muestra está que el primer fallecimiento, el 16 de marzo, en Cartagena se trató de un hombre de 58 años, taxista de profesión, que presentaba como antecedente diabetes tipo 2 e hipertensión no tratadas. La más reciente víctima, dada a conocer ayer, era una joven de 19 años que tenía como antecedente una hipoxia cerebral, con las limitaciones funcionales y orgánicas generadas por esta condición. El segundo fallecimiento fue dado a conocer por el Ministerio de Salud el 22 de marzo, cuando una mujer de 70, residente en Yumbo, hospitalizada en el centro médico Imbanaco, murió como consecuencia de la infección viral, pero, además, presentaba alteración en las grasas del cuerpo, enfermedades cardíaca y tiroidea. Se supo en ese momento que la infección la adquirió por el contacto con una hija, que había llegado del exterior. Otro caso en el que coexistían enfermedades crónicas no tratadas fue el de un hombre de 36 años, fallecido en Cali el 27 de marzo y quien había ingresado a un centro asistencial dos días antes por un cuadro respiratorio que se identificó como neumonía por coronavirus, pero que además padecía de tabaquismo e hipertensión no tratada. Con patologías del mismo corte falleció días después un abogado de 51 años, también en Cali, quien padecía hipertensión y diabetes y había sido diagnosticado positivo para coronavirus, adquirido al parecer al entrar en contacto con portadores en reuniones de trabajo. Es claro que las enfermedades presentes y los casos anteriores pudieron concurrir con el virus para ocasionar la muerte de estas personas. Hay algunos casos en los que la presencia de algunos cuadros no parece tener un vínculo fuerte con el virus como causa del deceso. Es el caso de una mujer de 59 años diagnosticada con hipotiroidismo, pero sin patología mayor, que murió en Bogotá el pasado 26 de marzo. Lo mismo ocurre con una religiosa de 33 años, fallecida en Cartagena, después de tener contacto con turistas extranjeros que habían sido los transmisores del virus, que terminó ocasionándole la muerte. Por último, vale la pena resaltar que las dos víctimas por encima de los 80 años tenían, además de la avanzada edad –que es un factor de riesgo–, procesos crónicos degenerativos, que, según la salubrista Elizabeth Beltrán, concuerdan con las características de los pacientes más afectados por el nuevo coronavirus en el mundo. Para Beltrán, aún faltan datos que permitan sacar conclusiones, pero lo que se muestra es que la proyección de la pandemia en el caso de la mortalidad podría orientarse por los mismos procesos que ha mostrado en otros países.

13 vistas0 comentarios