CIDH abre nueva investigación contra Colombia por "falsos positivos"


La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) investigará al Estado colombiano tras la demora en la judicialización de los militares responsables en las ejecuciones extrajudiciales de tres jóvenes.


La CIDH notificó una nueva orden de investigación contra Colombia por la violación de los derechos de tres jóvenes: los hermanos Wiflredo Alarcon y Fernando Acevedo, así como Darwin Riascos, quienes fueron presentados como bajas en combate con disparos a quemarropa, durante los llamados "falso positivos" por parte del Ejército en la región del Yopal.


En la petición del órgano internacional declara responsable a Colombia por los asesinatos, así como la tardanza en los avances contra los responsables de los homicidios y se resalta que "no se ha reportado sentencia alguna contra los autores materiales o intelectuales" de la ejecución extrajudicial de los tres jóvenes.


Según las denuncias, una persona conocida con el alias de “Gilmer” o “Gilber” se encargaba de “reclutar víctimas de falsos positivos”. En este caso invitó a los tres jóvenes a consumir licor, luego los convenció de acompañarlo a cobrar un dinero que le debían, pero antes de ello les pidieron ponerse uniformes camuflados.


El pretexto para usar el uniforme era para acompañar a ‘Gilmer’ y mientras se dirigían al supuesto lugar de cobro les dieron unas armas y los ubicaron junto a un potrero para supuestamente tomarles unas fotografías, una vez los jóvenes estuvieron desprevenidos y con pocas probabilidades de reaccionar por su estado de embriaguez, les dispararon a quemarropa.


“Los cadáveres fueron reportados por los soldados como si hubiesen sido los de tres delincuentes que se dirigían en ese momento a cometer el delito de secuestro contra el propietario de una finca de esa zona. Los militares reportaron y declararon formalmente que los tres sujetos fallecidos les habían disparado primero a ellos, y que entonces habían respondido con sus propios fusiles al ataque”, señala el documento que pide la investigación.


Al ver que sus hijos no regresaban, Yaneth Acevedo inició una búsqueda para encontrarlos y luego fue a la morgue tras escuchar que se había hecho el levantamiento de tres cuerpos por un combate y allí reconoció a sus dos hijos y al amigo en común, Darwin Riascos.


Durante el reconocimiento de los cuerpos, Yaneth Acevedo y su hermana notaron que Wilfredo y Fernando “presentaban señales de tortura, incluyendo heridas, ruptura o trituración de huesos y hematomas, además de los orificios de entrada y salida de las balas; también observaron que el cadáver de Wilfredo tenía una estaca de madera clavada en la pierna izquierda”.


La CIDH determinó iniciar la investigación considerando que luego de 17 años de estos hechos, “el proceso iniciado por sus muertes sigue inconcluso y suspendido, sin que se haya juzgado o determinado una justa sanción contra todos los responsables, ni mucho menos indagado sobre los posibles responsables intelectuales del crimen dentro de la cadena de mando militar y civil”.

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